miércoles, 28 de enero de 2015

Ganancias: al menos habrá que pagar $ 16.000 más.- Por Ismael Bermudez*

La presión tributaria.
Es para el caso del trabajador, casado y con dos hijos, que gana $ 20.800 por mes y en 2014 ganaba $ 16.000. Así, en concepto de ese impuesto, pasará de abonar $ 7.605 a $ 24.115. Las escalas están congeladas desde la época de De la Rúa pese a que la inflación fue 1.060%.- 

Por Ismael Bermudez

Un trabajador soltero que en 2014 tuvo un ingreso mensual de bolsillo de $ 16.000, le descontaron de Ganancias $ 18.980. Dejó de cobrar un poco más de un sueldo. Si este año gana un 30% más, similar a la inflación esperada, manteniendo así el mismo salario real que el percibido el año pasado, por Ganancias le descontarán $ 38.974, unos $ 20.000 más. Perderá de cobrar casi dos sueldos.
Para un casado con 2 hijos, el descuento adicional de Ganancias será de $ 16.510.
Este exabrupto o confiscación del sueldo se debe a que 2015 arrancó con los mismos valores de mínimo no imponible y demás deducciones que los de 2013 y con las mismas escalas sobre las que se aplican las alícuotas que en 2000, a pesar que la inflación rondó el 1060%.


Por la estructura del impuesto, el mayor incremento del peso de Ganancias se da en los sueldos más bajos que tienen una tasa efectiva muy alta y rápidamente alcanzan el porcentaje tope del 35%.
Para el mismo ejemplo, pero con un ingreso neto en 2014 de $ 18.000 mensuales, de tener el año pasado una retención por Ganancias de $ 26.767, este año tendrá que pagar $ 50.804, de acuerdo a las cifras del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal). Son casi dos sueldos y medio que van a la AFIP. A mayores sueldos, crece la tasa efectiva del impuesto.
De haberse actualizado el mínimo no imponible y esas escalas, la gran mayoría de los trabajadores alcanzados por Ganancias dejarían de pagar ese impuesto y del resto de los trabajadores, buena parte tributaría 9% en lugar de 27, 31 o 35%. En cambio, ahora se producen saltos en las alícuotas, que son más altos en los primeros tramos, agravado porque las escalas siguen congeladas hace 14 años.


El especialista César Litvin le dijo a Clarín que “resulta incuestionable atender los reclamos de los trabajadores que solicitan actualizar los mínimos no imponibles a un equivalente a 8 salarios mínimos vital y móvil (hoy $ 37.738) y a su vez reestructurar la escala de alícuotas del impuesto para que las altas rentas paguen la tasa mas alta del 35% a partir de ganancias imponibles de $ 1.500.000 y no como está vigente actualmente desde $120.000. Esta situación pulveriza la equidad del impuesto porque paga la misma alícuota aquel que gana poco y el que gana mucho”.
Litvin agrega que “también los autónomos son los grandes perjudicados porque cada vez se agranda la brecha con los asalariados que tienen mas deducciones, cuando en esencia ambos son trabajadores”.
Así las cosas, aunque los trabajadores alcanzados por Ganancias reciban un incremento salarial del 30%, similar a la inflación, perderán una parte sustancial del sueldo a manos del Fisco. Para que esto no suceda, el aumento salarial debería rondar entre el 40 y 44% de tal manera que el descuento de Ganancias no implique un poder de compra mas bajo.
Por ejemplo, un estudio de la Fundación Mediterránea precisa que suponiendo una inflación del 30%, “ un trabajador que en 2014 percibió en promedio un salario bruto de $ 21.000, debería poder incrementar su salario bruto un 41% este año para que luego del pago de Ganancias su poder de compra no se vea afectado”.
El estudio agrega que “de no producirse ajuste en los parámetros del impuesto en 2015, la presión tributaria de Ganancias sobre el salario bruto podría implicar que algunos trabajadores aportes hasta un mes adicional de ingreso al Fisco este año”.
La brecha en el reclamo salarial según se considere o no el impuesto a las ganancias es tan amplia como consecuencia de las distorsiones e inequidades que se fueron acumulando desde 2000 en adelante. Y ya hace tiempo que no alcanza con algunos “parches”, como excluir el medio aguinaldo, sino se requiere una reforma integral y estructural.
Tal como está vigente, el impuesto a las ganancias se ajusta a discrecionalidad de los gobiernos de turno, por debajo del incremento de los precios y de los salarios. Las escalas están en la congeladora desde la época de Fernando de la Rúa. El impuesto tiene cuatro mínimos no imponibles, según los niveles de sueldos y categorías, y ninguno fue ajustado por la inflación real. Y gravita exageradamente en los ingresos de quienes viven del esfuerzo personal, se desempeñen en relación de dependencia o por cuenta propia, e incluso si son jubilados.
* ver: http://www.ieco.clarin.com/economia/ganancias-minimo_no_imponible-salario_0_1293470688.html.-

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